Comprensión mutua intercultural para el desarrollo sostenible: ¿qué marco internacional tenemos?

shutterstock_decade_drupal

Lázaro I. Rodríguez Oliva

En los últimos tiempos, las noticias sobre hechos violentos parecen ir en aumento. Diversas escalas de conflictos interpersonales, comunitarias, locales, regionales, nacionales e internacionales urgen la atención específica a los conflictos como procesos, muchos de los cuales se disfrazan o determinan por alguna expresión cultural, asociada con la política, la religión, la economía, la sexualidad, la ideología, entre otros. La definición de estos conflictos y su transformación en cultura de paz es una determinante para el logro del desarrollo sostenible, y de las metas de la Agenda 2030.

Estamos apenas en los primeros años de que se haya declarado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, el Decenio Internacional de Acercamiento de las Culturas (2013-2022). Un marco político y financiero para la atención de la diversidad cultural, la comprensión de las tensiones que les son inherentes y su atención para la comprensión mutua. Recién está disponible en español la Hoja de Ruta del Decenio. Se trata de un documento donde se establecer las prioridades de la SECCIÓN DEL DIÁLOGO INTERCULTURAL de la División de Transformaciones Sociales y Diálogo Intercultural, del Sector de Ciencias Sociales y Humanas de UNESCO en este tema, como organismo multilateral rector del Decenio. En este post, comentaremos algunos desafíos de esta Hoja de Ruta, desde la perspectiva de las políticas culturales.

El camino a seguir

El Decenio contempla, según el documento:

> un mundo sin miedo ni violencia, que respete las libertades fundamentales de todos sus ciudadanos sin distinción y que ofrezca un acceso equitativo y universal a las oportunidades que promete.

> un entorno de instituciones, estructuras y mecanismos más sólidos que fomenten la paz, para permitir desarrollar el potencial humano.

> unas sociedades y comunidades en las que la riqueza y el potencial de la diversidad cultural se comprendan y se reconozcan mejor por su vital contribución para mejorar y conformar los resultados en materia de desarrollo.

> unos individuos que cuenten con las competencias e instrumentos necesarios para actuar en un mundo diverso y en continuo cambio y que se guíen por valores humanos compartidos a al vivir y trabajar juntos como custodios de un mismo planeta.

Algunos de los aspectos clave de este documento se alistan a continuación:

Comprensión de la complejidad del escenario actual:

  • “Ciclos recurrentes de estancamiento y conflicto socavan la gobernanza y la legislación a nivel internacional, nacional y local evitando la paz y el desarrollo a largo plazo. La letanía de polarización de nuestras sociedades se de ne a menudo con arreglo a la ‘identidad’- religiosa, cultural, étnica o de otro tipo – y se manifiesta cada vez más en forma de prejuicios, intolerancia, racismo, xenofobia, discriminación, radicalización y violencia extrema”.  (UNESCO, 2016: 5).
  • “En el actual entorno marcado por fuertes y rápidas disensiones, la necesidad de una intervención y una respuesta oportunas también se ha convertido en una prioridad. La escalada de violencia ha demostrado claramente que las aspiraciones de pluralismo y tolerancia, así como la idea de construir una cultura de paz en nuestras sociedades, no han resultado su cientes, que los mecanismos existentes deben ser revisados y que el tratamiento de los dé cit de justicia social en el mundo se ha gestionado, en el mejor de los casos, de forma reticente” (UNESCO, 2016: 8).

Atención a la multidimensionalidad de los conflictos y su necesidad de atención interseccional:

  • “Con frecuencia, los retos son multidimensionales y están relacionados entre sí, y sus impactos traspasan las fronteras convencionales revelando, de esta forma, una enorme vulnerabilidad a nivel mundial y la consiguiente necesidad de una respuesta global” (UNESCO, 2016: 5).
  • “Permitirá a las generaciones presentes y futuras una mejor preparación gracias a los conocimientos, competencias, habilidades e instrumentos necesarios para intercambiar, comunicarse y cooperar a través de las fronteras culturales, religiosas y nacionales como ciudadanos del mundo responsables” (UNESCO, 2016: 11).

El enfoque de derechos humanos en la promoción del diálogo intercultural:  

  • “El diálogo intercultural denota un proceso abierto de intercambio y respeto entre individuos y grupos con culturas, puntos de vista y aspiraciones diferentes. De esta forma, el respeto y el ejercicio y disfrute de los derechos humanos y las libertades fundamentales no son solo avances clave para el diálogo, sino que también son esenciales para su proceso” (UNESCO, 2016: 5).
  • “La consecución de un verdadero acercamiento de las culturas debe surgir y nutrirse de una cultura de paz y de no violencia y mantenerse gracias a los derechos humanos y a valores universales como la apertura de miras, el respeto, la tolerancia, la voluntad de dialogar y la capacidad para solucionar con ictos de forma pacífica y reconociendo la opinión de los demás” (UNESCO, 2016: 10).

Algunos desafíos

A nivel estratégico se focalizan cinco niveles de actuación, para los cuales se han identificado algunos desafíos:

>INVENTARIO:

UNESCO se propone realizar un “Inventario actualizado de las investigaciones y prácticas más recientes en materia de diálogo intercultural para promover la formulación de políticas y brindar la base de las actividades futuras”. El estallido de nuevas violencias que se suman a las históricamente instaladas en la sociedad, exige de las Naciones Unidas, y de UNESCO en particular, un mayor protagonismo en el tema de los conflictos sociales, su dimensión intercultural y las herramientas necesarias para atenderlos y transformarlos en procesos de comprensión mutua y diálogo para el desarrollo sostenible. A tal efecto, un desafío importante es ampliar los referentes sobre interculturalidad (más allá de lo étnico o racial) e incorporar otras formas de violencia intercultural entre géneros, edades, elecciones sexuales, religiosas, entre otras. Es imprescindible el mapeo de las formas locales específicas. Ello permitirá identificar un repertorio más amplio de acciones a favor de la negociación y el empoderamiento de grupos sociales excluidos.

>INVESTIGACIÓN:

Para este nivel, UNESCO se plantea la “realización de investigaciones innovadoras en colaboración con instituciones académicas para definir con precisión las cuestiones fundamentales relacionadas con el Decenio”. La experiencia de MOST, el programa de incidencia en las políticas públicas que tienen la función de acompañar con criterios científicos las transformaciones sociales, es una buena práctica a potenciar durante el Decenio. Es fundamental que las universidades, los centros de investigación y las redes, contribuyan a sostener una agenda de temas relevantes y cruciales para la toma de decisiones.

>CREACIÓN DE CAPACIDADES E INTERCAMBIO DE CONOCIMIENTOS:

El planteamiento de la “creación de una plataforma virtual mundial que promueva el desarrollo de aptitudes en respuesta a las tendencias mundiales” es otro nivel de actuación del Decenio. Existe una diversidad de formatos para el desarrollo de competencias interculturales que son la base del diálogo intercultural. Lograr poner a disposición herramientas de traducción de estas acciones es fundamental para que el discurso sobre el diálogo no se exprese solamente en inglés, tomando en cuenta que es en este idioma que se hegemoniza la producción de conocimientos científicos. Esta sugerencia debe tomar en cuenta, particularmente todo el trabajo que UNESCO viene desarrollando sobre educación intercultural bilingüe y en la promoción de la diversidad lingüística.

>PROMOCIÓN:

Con respecto a la “utilización de las actividades de sensibilización y las comunicaciones para movilizar la participación, estimular el diálogo y ampliar el alcance”, las redes sociales son fundamentales. Es imprescindible superar la retórica política y tecnocrática del discurso de la cooperación y promover el desarrollo de contenidos comunicativos con enfoque intercultural que se base en los códigos de la vida cotidiana, y de esta forma, que logre llegar a actores clave, sobre todo, a aquellos que están involucrado en tensiones sociales y conflictos interculturales.

>COORDINACIÓN:

Para la realización de las acciones anteriores será fundamental la “creación de una vasta red mundial para poner en práctica el Decenio y promover una participación más inclusiva”. El rol de UNESCO en el Sistema de Naciones Unidas, y la autoridad que ha acumulado en sus 70 años con las autoridades y contrapartes locales de los sectores que atiende son imprescindibles para renovar las alianzas y generar estructuras sostenibles que no dupliquen las acciones de otras agencias u actores políticos.

En la Hoja de Ruta, salvo la mención a la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) (UNESCO, 2016: 23), no existe otra referencia a alianzas estratégicas en América latina y el Caribe, muy a pesar de las múltiples instancias de cooperación regional como CELAC, UNASUR, CARICOM, SICA, OEA, MERCOSUR, la Alianza del Pacífico, entre otros.

Un enfoque intercultural en las políticas públicas, y en la cooperación internacional para el desarrollo sostenible deberá lograrse en los años que restan y así lograr que en un Decenio que apuesta por la “aproximación de las culturas”, sean las personas, en tanto portadoras y transformadoras de expresiones culturales quienes concreten, en la realidad de sus vidas cotidianas, el interés por los otros diferentes, la comprensión de los derechos humanos como la contención de las iras, los odios, los desprecios aprendidos, y la necesidad de fomentar la colaboración intercultural como una condición sine qua non del desarrollo sostenible.

Livinston Manor, Upstate New York, 2 de agosto, 2016.

nice_idrc